La peste antes de las ciudades agrícolas: las pruebas del lago Baikal
El ADN antiguo del patógeno y el análisis de parentesco señalan dos fases de brotes entre entierros de cazadores y recolectores. La muestra no permite medir la mortalidad de toda la región.

Un brote en un entorno distinto
Las historias de la peste suelen empezar en asentamientos agrícolas densos o ciudades medievales. En cambio, un estudio de Nature de 2026 examinó cementerios de cazadores y recolectores del Neolítico tardío al oeste y al norte del lago Baikal. El análisis de ADN antiguo encontró Yersinia pestis en 18 de las 46 personas estudiadas de cuatro cementerios. Los autores distinguen dos fases de brotes; la primera comenzó hace unos 5,500 años. Son datos de una selección de entierros, no una encuesta sobre todas las personas que vivían alrededor del lago. Nature ↗
Por qué el caso se apoya en más de un genoma
El equipo combinó las secuencias del patógeno con el contexto arqueológico, intervalos de fechas de radiocarbono calculados, edades al morir y parentescos genéticos. Entre las personas afectadas había familiares, y la primera fase cabe dentro de una generación. Esas pruebas hacen más sólida la interpretación de un brote agudo que un solo esqueleto con el patógeno. Los autores también informan de infecciones en niños e infieren consecuencias mortales. Como los datos proceden de entierros, apoyan una reconstrucción histórica local, no una cifra exacta de muertes en toda la región. Nature ↗
Una forma más antigua de peste
Las cepas detectadas pertenecen a una etapa temprana de la evolución de Y. pestis. Algunos factores genéticos de la forma bubónica clásica, transmitida por pulgas, aparecieron después. Por eso, un resultado positivo prehistórico no debe imaginarse automáticamente como una epidemia medieval. El estudio analiza diferencias de funcionamiento y vías de propagación, incluido el posible contacto entre familiares. Su conclusión más amplia es que podía haber brotes graves sin la densidad de población ni la vida agrícola que suelen considerarse necesarias. Es más difícil establecer cómo ocurrió cada contagio. Nature ↗
Qué significa la cifra del 39 por ciento
Dieciocho resultados positivos entre 46 entierros estudiados equivalen a cerca del 39 por ciento de esta muestra. No es la tasa de infección de todos los cazadores y recolectores de Cisbaikal, y mucho menos de toda la Eurasia prehistórica. La selección de cementerios, la conservación del ADN, el muestreo y la relación entre entierro y causa de muerte limitan las generalizaciones. Encontrar un patógeno en los restos tampoco demuestra automáticamente que causara esa muerte. El argumento de los autores sobre brotes mortales se apoya en el conjunto de pruebas del patógeno, las fechas de los entierros y los perfiles de mortalidad. Nature ↗
La pregunta histórica que se abre
La historia de las enfermedades antiguas se enriquece al unir el estudio de su propagación con la vida de comunidades pequeñas. Importan los parentescos, el movimiento por vías de agua, el contacto con animales y las fechas de las tumbas. Más genomas antiguos de sitios vecinos permitirían comprobar si fueron brotes locales, parte de una circulación más amplia o algo intermedio. Por ahora, el hallazgo cambia con fuerza una idea: la peste temprana podía afectar a grupos móviles de cazadores y recolectores. Su impacto más amplio sobre la población sigue sin resolverse. Nature ↗